APRENDIZAJE POR ANALOGÍAS

Los espacios de aprendizaje y entrenamiento día a día ofrecen nuevas opciones para que los participantes logren involucrar diferentes elementos del ser, del hacer y del saber. Esto se traduce en la manera como algunos facilitadores y teóricos del aprendizaje de adultos (Andragogía) cuentan con enfoque que prestan énfasis en lo conceptual, mientras que otros centran su atención en los aspectos actitudinales y algunos se focalizan en la presentación de herramientas que potencien las habilidades. Por otro lado, existe el interés de integrar las esferas cognoscitivas y afectivas, lo reflexivo y lo vivencial, lo experiencial y lo lúdico, lo concreto y lo abstracto, las propiedades del hemisferio cerebral derecho y el izquierdo, los outdoors con los indoors, y así aparecen un sinnúmero de experiencias de aprendizaje con sus bondades, aportes, enfoques y características.


Para Consultoría Humana el reto en el aprendizaje dirigido a los adultos ha estado enfocado en lograr la creación de escenarios que posibiliten la integración y complementación de los contrarios anteriormente mencionados, donde la instancia racional y emocional por ejemplo, sean dos caras de una misma moneda. En este sentido el denominado aprendizaje por Analogías permite acercarse a este propósito.


El aprendizaje por Analogías ha sido usado desde hace mucho tiempo, y con este nombre, en el contexto académico de enseñanza básica escolar, se refiere al uso de analogías como poderosas herramientas para hacer familiar aquello que no es muy asequible, permitiendo relacionar una situación cotidiana al alumno (análogo) con otra desconocida o nueva (tópico), facilitando la relación de la información y la elaboración de estructuras de conocimiento más comprensibles. El uso de analogías aparece ligado, de una parte, al aprendizaje en el ámbito conceptual, por ejemplo, como ayuda en la compresión y desarrollo de nociones abstractas o como recurso dirigido a cambiar las ideas intuitivas ya existentes. Su objetivo es facilitar la comprensión de los conceptos científicos teóricos y mediante su uso se estimula el razonamiento y la cognición.

Etimológicamente y en un sentido amplio, la palabra analogía proviene del griego analogous que significa la similitud entre características comunes de dos cosas en las cuales una comparación puede ser basada; significa proporción, correspondencia. Desde el siglo IV a. C, Aristóteles, en la Metafísica, fue el primero en definirla como “una igualdad de proporciones”. Desde entonces la analogía y el pensamiento analógico están referidos a los procesos cognoscitivos de inducción y razonamiento. A pesar de esta clasificación, han aparecido autores recientes que afirman el carácter no lineal del razonamiento analógico: cuando por medio de analogías encontramos alguna conexión entre dos cosas que a simple vista no parecen estar relacionadas entre sí, nuestro pensamiento opera saltando a través de categorías y clasificaciones para llegar a descubrir nuevas relaciones (Verlee,1986). Lipman (1990), explica las analogías a partir de la comparación de una relación con otra (una relación entre dos relaciones). Ella expresa una semejanza entre dos relaciones.


Un sistema de clasificación de las analogías está basado, con modificaciones, en el de Curtis y Reigeluth (1984) y Thiele y Treagust (1994). Se fundamenta en que cada analogía se va a conocer por unas características que obedecen a criterios como:

a) localización.

b) formato de presentación.

c) orientación analógica.

d) posición del análogo respecto a la instrucción del tópico.

e) nivel de abstracción del análogo y del tópico Según el nivel de abstracción que presenten el análogo y el tópico, las analogías pueden clasificarse en concreto/concreto (cuando tanto el análogo como el tópico son concretos), abstracto/abstracto (cuando tanto el análogo como el tópico son abstractos) o concreto/abstracto (cuando el análogo es concreto y el tópico abstracto).

f) relación analógica entre el análogo y el tópico. La relación analógica nos indica el tipo de semejanza compartida entre el análogo y el tópico. Cuando presentan semejanzas en la apariencia física externa o interna la relación analógica es estructural. Cuando presentan semejanzas en la función o comportamiento la relación analógica es funcional. Cuando presentan ambos tipos de semejanzas la relación analógica es estructural-funcional.

g) nivel de enriquecimiento o extensión con que el autor describe las correspondencias de semejanza entre los distintos elementos del análogo y del tópico.


Consultoría Humana, ha adoptado el concepto de analogía como la relación de semejanza entre dos escenarios concretos donde el primero, en este caso el análogo (escenario de trabajo) y el tópico (arte, deporte, oficio “poco familiar”), se relacionan a partir del diseño y vivencia de una experiencia estructurada, como la define Pfeiffer (1990), -Actividad, Verbalización, Procesamiento, Generalización y Aplicación– para describir un estilo de entrenamiento desde el cual se toma una esfera de la vida de cualquier persona como es la dimensión laboral y se compara con otro ámbito, como por ejemplo el deporte.

El uso de las analogías, hace posible que las personas se movilicen internamente para que su cerebro genere nuevas conexiones (cognitivas, afectivas y conductuales) que le ilustran la forma como puede transferir su talento de un campo de su experiencia vital a otro, por ejemplo del teatro a la sala de juntas; de la cancha de voleibol al proceso de liderar el equipo; del campo militar a la focalización estratégica, del judo a la negociación, del taichi a una cultura de valores, del Karate al autodesarrollo; ó de la danza al cambio.

El escenario se diseña de manera conjunta entre los consultores organizacionales y el “Maestro” de arte o analogía escogida, quien deberá ser un experto en ello. Uno de los ingredientes esenciales para el éxito de la actividad está determinado por que la analogía escogida sea un escenario ajeno y diferente a la cotidianidad de los participantes (novedoso). El factor sorpresa juega un papel igualmente importante. El éxito final reside en que se hace un diseño estricto y estructurado de los procesos de aprendizaje, reflexión y transferencia que se puedan evaluar con el participante y su entorno.

El facilitador usa como referencia el ciclo de aprendizaje Kolb (1984), -la reflexión, la conexión, la decisión, la acción- citado por Peter Senge (1992), para   enriquecer cada actividad y que los participantes saquen el mayor provecho de la misma.

En consecuencia con lo anterior, hay dos aspectos claves:

  1. El aprendizaje significativo, como rasgo identificador de todo aprendizaje que aspire a desarrollarse con un buen grado estructuración que conduzca a una experiencia estable y duradera (quienes han vivido esta experiencia jamás la olvidan). Se asume desde aquí que el aprendizaje se trata de un proceso complejo pero que se verifica paso a paso, pieza por pieza, cobrando así sentido, la Analogía

  2. La actividad del participante, como instrumento a través del cual éste puede llegar a tener un control sobre su propio aprendizaje, que describe también a través de la expresión de aprender haciendo.

A manera de ejemplo: El arte y deporte del JUDO, y la competencia de orientación al mercado. La palabra japonesa Judo que significa “en forma suave”, hace énfasis en utilizar el peso y la fuerza del oponente como armas en su contra para que éste pierda el equilibrio y así ganar el combate, mientras se conservan el equilibrio, y la propia energía física y mental. Este arte encarna el principio de que una buena técnica puede superar la fuerza. En la orientación al mercado se ponen de presente elementos centrales de este deporte como son: La flexibilidad, el reto, la concentración, disciplina, velocidad, agilidad, anticipación, riesgo, reacción, control, autoconocimiento, tenacidad, voluntad, innovación y técnica.

Además tanto en el judo como frente al mercado es necesario: el estudio del oponente, la búsqueda de mayor eficacia con el mínimo esfuerzo, la utilización de los movimientos y fuerza del oponente (la competencia) para vencerla, mantener el equilibrio, ser impredecible, ser recursivo, perfeccionar los puntos fuertes y visualizar el logro o meta propuesta.

Los participantes a través de esta analogía tienen la posibilidad de evidenciar en el entrenamiento y combate del judo algunos procesos que median la competencia de orientación al mercado tales como: la observación de la competencia, la apertura creativa, anticipación, lectura del contexto, entendimiento de las necesidades cambiantes del entorno, focalización y ventaja competitiva.

En el caso anterior son los descriptores de la competencia los que señalan el camino para escoger la analogía, su diseño, el proceso, los elementos de retroalimentación y la transferencia para llevar al escenario laboral lo vivido.

El reporte de los participantes que han vivido este tipo de experiencias, ha sido muy significativo, pues sienten que mediante la analogía y su conexión estratégica con su mundo interpersonal y laboral constituye en una vivencia útil e igualmente inolvidable.

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