COHERENCIA ORGANIZACIONAL

Para iniciar este articulo revisemos algunas de las perspectivas que encierran el termino coherencia. la primera aproximación plantea la necesidad de una coordinación entre lo que las personas hacen, dicen y piensan; es una manera de pedir que el comportamiento sea ejemplar, atractivo a los ojos de los demás y generador de confianza, es decir que sobre la persona ejemplar se puede depositar expectativas de que se van a cumplir, porque se espera que actúe de manera coherente (pensar-decir- hacer). De otro la lado la coherencia plantea una relación fuerte entre los valores organizacionales y la relevante necesidad de que estos se observen en el comportamiento de las personas. Un tercer planteamiento hace referencia al papel que juega la comunicación organizacional ya que en la medida en que la información que reciben los colaboradores de la empresa sea veraz y sobre la cual se puede opinar o plantear vías de solución, si es el caso, les hace sentir parte del todo y fortalecer su conexión emocional con los principios organizacionales (Inclusividad). Varias son las fuentes que alimentan las definiciones de coherencia organizacional y todas cuentan con un grado significativo de validez.

A partir de la experiencia que hemos tenido con diferentes tipos de organizaciones hemos visto como la autoconciencia de líderes y colaboradores de equipo y áreas de trabajo, juega un rol determinante en la construcción de la coherencia organizacional y por ende en la sustentabilidad de cualquier enfoque de negocio.

Para abordar la auto conciencia del líder como fuente esencial de la coherencia organizacional, en Consultoría Humana se ha desarrollado el concepto del faro del desarrollo, que busca orientar el comportamiento de las personas a través de sus 4 componentes: Mirada mental, introspección, conciencia histórica y chequeo ecológico.

 La mirada mental es la capacidad de los seres humanos para reconocer bajo el propio criterio la forma como existimos en la mente de otras personas. Es hacer conciencia de la forma en que estamos presentes en los otros. Podemos decir que este es un imput vital para que actuemos coherentemente en la medida en que construimos una presencia ejemplar en la mente de quienes nos rodean cotidianamente.

La introspección es la capacidad de los seres humanos para mirar dentro de sí, para volver sobre sí mismos y apreciar en perspectiva su guion personal (recursos). En la medida en que reflexionemos sobre quiénes somos, con qué atributos o cualidades contamos, cuáles son nuestros aspectos personales a mejorar y de qué forma construimos relaciones, podremos entrar a nuestro interior para identificar y proyectar la persona que queremos ser, por ejemplo, dentro de un entorno organizacional, lo que inevitablemente nos llevará a actuar coherentemente.

La conciencia histórica es la capacidad de los seres humanos para recorrer su pasado y generar significados con el poder de transformar aspectos vitales de su vida presente. Esta definición invita automáticamente a buscar en nuestro pasado todo aquello que nos hace únicos y especiales. Ir a la historia facilita la construcción de nosotros mismos en el presente y la posibilidad proyectarnos a un horizonte de aspiraciones cumplible. Al hacer esta revisión bien vale la pena preguntarse ¿Qué tan coherente es mi actuar con lo que traigo de mi historia y lo que quiero hacer en mi futuro próximo? A veces negamos o hacemos caso omiso a componentes de nuestra historia que son esenciales en nuestro presente y que sin lugar a dudas va a ser materia prima para el camino que decidamos transitar ¿Articular pasado, presente y futuro será una manera coherente de asumir los retos que nos depara la vida?

El chequeo ecológico es la capacidad de los seres humanos para mirar a su alrededor y comprender como el universo entero está conectado. Nuestra mente puede conectar muchas de las variables que hacen parte de un contexto, por ejemplo uno organizacional, de tal manera que las lecturas que podemos hacer del entorno pueden ser amplias y profundas lo que nos facilita la puesta en marcha de estrategias, planes para el desarrollo, mejoramiento, posicionamiento, etc. dentro de una organización. Esta capacidad también nos da la posibilidad de revisar la forma en que articulamos nuestros pensamientos, discurso y comportamiento con el mismo detalle de cualquier diseño e implementación de una iniciativa estratégica. Es cuestión de que la coherencia sea como un “aceite para motor” que lubrique nuestra reflexiones y conexiones mentales entre: pensar, decir y hacer.

La coherencia esta en cada uno de nosotros…sembrarla, regarla y recoger sus frutos es tarea diaria de nuestro espíritu labrador.

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